jueves, 1 de julio de 2010

COMO EL AVE FENIX*

El fuego sagrado de Elbino Del Arroyo


A Elbino Del Arroyo, el espaldarazo definitivo en su carrera periodística, se lo dio un cruce de las circunstancias con la oportunidad (si bien muchos opinan que en realidad, se trata de un oportunista que sacó provecho de las circunstancias).

Del Arroyo, tenía entre sus tareas, dentro del periodismo gráfico, la redacción del boletín interno del club Fénix de Villa Devoto. Alternaba el trabajo en la gráfica con su labor como presentador de números vivos, durante las veladas sociales que realizaba el club con el objetivo de recaudar fondos.

La vena periodística de Del Arroyo se filtraba en su tarea de animador. El hoy destacado periodista, aprovechaba los entreactos para informar desde el micrófono quiénes eran los socios que adeudaban cuotas. Al respecto hay opiniones encontradas. Mientras que para muchos, Del Arroyo comenzaba a mostrar la simiente de un periodismo comprometido, para otros, se trataba de un acto de reprobable delación. Un tercer grupo afirma que las acusaciones de Del Arroyo formaban parte de una operación de prensa en favor de la lista opositora a la conducción del club, ya que, en sus denuncias, sólo figuraban los morosos del sector oficialista.

Fue durante una de esas veladas cuando un incendio obligó a la concurrencia a abandonar las instalaciones. La evacuación coincidió con la espontánea formación de un trencito danzante que facilitó la salida ordenada.

No tardó en llegar el móvil de un canal de noticias que se trasladó al lugar para cubrir los acontecimientos. A las puertas del club, el camarógrafo, en un momento de confusión, cuando comenzaba la salida al aire en directo, enfocó a Del Arroyo, que todavía sostenía el micrófono en sus manos. El periodista tomó la opción que reveló su condición de conductor televisivo nato: sin tener alguna idea clara, comenzó a hablar.

El relato de los dramáticos hechos narrados por Del Arroyo para las cámaras, junto con el testimonio de personajes notables de la vida institucional del club, que introdujeron en la crónica los rostros de la tragedia, le dieron a la cobertura una emotividad que captó rápidamente el interés de la audiencia. Ningún canal de aire pudo superar el rating logrado por la labor de Del Arroyo.

Si bien no se registraron víctimas, cuando el fuego quedó totalmente extinguido, los restos del club podían contenerse en un cenicero mediano.

En el predio que ocupaban las antiguas instalaciones, hoy se levanta la nueva sede. El periodista participó del corte de cintas, calurosamente saludado por la nueva comisión directiva, ligada al sector opositor, que capitalizó, en votos societarios, la breve popularidad alcanzada merced a las entrevistas del cronista debutante.

De las cenizas del Club Fénix, Del Arroyo nació al reconocimiento masivo.



*El presente texto es una ficción y el Club Fénix de Villa Devoto nunca tuvo relación alguna con Elbino Del Arroyo. (Nota del autor)


8 comentarios:

  1. Muy Bueno! Que la evacuación coincidiera con el trencito me mató.

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  2. christian Petersen2 de julio de 2010 03:35

    excelente!la condicion distintiva del periodista televisivo nato...jajajaja! terrible observación!

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  3. Un tercer grupo afirma que las acusaciones de Del Arroyo formaban parte de una operación de prensa en favor de la lista opositora a la conducción del club, ya que, en sus denuncias, sólo figuraban los morosos del sector oficialista.
    (no se por qué pero me suena familiar)...

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  4. Thelma, cualquier parecido con la realidad es pura ficción.
    Jajajaja!!!

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  5. Muy bueno, aca claramente podria se podria decir que la ficcion supero a la realidad... jajaja muy bueno, quiero mas!!!

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. Beto... en materia de medios, ¿te parece que la ficción puede superar a la realidad?
    ¡Gracias por pasar por acá!

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